CEPILLAR AL GATO
¿Quién escribe sobre el deseo de las mujeres mayores? ¿Quién se atreve a hablar del placer, del amor, del sexo —del cuerpo que aún arde y tiembla— más allá de los setenta años? Jane Campbell lo hace, con una voz brillante, traviesa, melancólica y ferozmente lúcida. Y lo hace por primera vez a los ochenta años, con esta colección de cuentos que ha sido saludada en el Reino Unido como una revelación, y que la ha consagrado de golpe como heredera de Edna O’Brien, Muriel Spark o incluso Daphne du Maurier. En los trece relatos de Cepillar al gato —entre ellos el que da título al libro, una pequeña joya sobre el roce de una lengua felina y la memoria del deseo— hay mujeres que se enamoran de otras mujeres, hay hospitales geriátricos donde prende la chispa del amor, hay cuerpos gastados que recuperan la ternura, la excitación, la rabia. Hay humor, hay poesía, hay epifanías que duelen.
Jane Campbell nació en Hoylake (Merseyside, Inglaterra) en 1942. Su padre fue hecho prisionero en Austria durante la Segunda Guerra Mundial y, tras el conflicto, emigró con toda la familia a África. Campbell pasó su infancia en Rodesia del Norte, la actual Zambia. A poco de cumplir los treinta años, y tras separarse de su primer marido, con quien vivía en las islas Bermudas, regresó a Inglaterra. Durante los siguientes cuarenta años trabajó como psicóloga en Oxford. A los 75 años, Jane Campbell publicó su primer relato, «Cepillar al gato», en la prestigiosa London Review of Books. La editora Mary-Kay Wilmers lo recibió con entusiasmo y animó a Campbell a seguir escribiendo. Le siguieron doce relatos más, la mayoría con un claro trasfondo sexual, que reflejaban las décadas que Campbell había pasado como psicoanalista escuchando a la gente hablar abiertamente sobre «todo tipo de cosas». Su colección de relatos se publicó en Inglaterra en 2022 bajo el título Cepillar al gato, y se convirtió en un éxito instantáneo. En julio de 2024 apareció su primera novela, Interpretations of Love. Actualmente vive en Oxford.
Cepillar al gato es un libro
divertido y punzante, hay escarceos con la crueldad, aunque, como señala
Campbell en el epílogo, no hay finales felices convencionales, todas las
protagonistas siguen su deseo: «Ninguna tiene miedo de presentarse desnuda ante
la muerte, solo quiere participar en el proceso. Todas conservan un espíritu
aventurero»; el mismo que llevó a Julia Campbell a ponerse a escribir un cuento
después de que, cepillando a una de las gatas de su hijo, le viniera a la
cabeza «la visión de una anciana que cepilla a su gata mientras mira a través
de la puerta de cocina la lluvia que cae sobre la Gran Bahía». Le fueron
viniendo más imágenes a su cabeza, que por fortuna está en un estado admirable,
los años le dan la experiencia, el poso, la calma; la inteligencia y el
colmillo debía de tenerlos ya, listos y afilados.
…En estos relatos el deseo
-físico, erótico y emocional- atraviesa la vida de mujeres mayores de cuerpos
gastados que se han quedado solas o incluso están en hospitales geriátricos.
"La vejez no es el final de nada, sino otro territorio más salvaje y más
libre", asegura la autora, que con esta obra devuelve la capacidad de
acción a esas mujeres a quienes normalmente se les quita. A los 70 años también
se excitan, tienen fantasías, deseo y sexo.
En términos argumentales, la
colección encadena situaciones de intimidad y fricción: vínculos que nacen o se
reactivan en espacios donde el amor suele quedar desautorizado (hospitales,
residencias, habitaciones sometidas a rutinas ajenas); mujeres que se enamoran
de otras mujeres sin que la edad funcione como coartada moral ni como simple
giro “transgresor”; cuerpos gastados que, lejos de idealizarse, reaparecen como
campo de batalla entre ternura, rabia y necesidad. El relato que da título al
volumen —según su propia premisa— se apoya en un gesto mínimo, el roce de una
lengua felina, para detonar memoria del deseo: ahí se cifra una poética del detalle
que convierte lo doméstico en umbral, y lo aparentemente intrascendente en disparador
de una conciencia corporal que se resiste a ser archivada.

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